domingo, 27 de febrero de 2011

NEUROTIC REACTIONS 2




Propuestas como estas, son las que merecen la pena que uno se levante por la mañana, que una persona relacionada con la escena, en este caso Eze Rios conocido selector (la palabra pinchadiscos nunca me gusto) y coleccionista de discos, gaste su tiempo y su dinero en sacar un recopilatorio, merece más que un aplauso.

Si, el primer volumen, fue una autentica y grata sorpresa, este segundo a conseguido dar una vuelta más de tuerca presentandonos 16 temas esenciales en cualquier audioteca que se precie, canciones de Barry window, jack treese, the peddlers, los tiburones.....hace que este LP sea ideal para llegar, servirte una cervecita y arrancar la aguja, con la única preocupación de dar la vuelta al vinilo

Si estais interesados en esta compilación, podeis contactar con el creador a traves de facebook buscando EZE DJ,  y recordaros que al ser un trabajo de "autor" sólo hay disponibles 500 copias tanto en cd como vinilo.
Pero todo no puede ser perfecto,y el único fallo que se le puede atribuir, es que esperemos que el número 3 no se haga tanto de rogar como este 2, y eso es cuestión de todos nosotros y de nuestro apoyo a estas iniciativas y a la escena local de cada zona.

lunes, 21 de febrero de 2011

Despedida y cierre...




Ha pasado un poco desapercibida, como de refilón. Pero la separación definitiva de Los Flechazos -y esta vez sí que podemos estar seguros de que es para siempre- ha dejado un hueco muy grande en los –fieles- seguidores de los sonidos mod y de los años 60. Alex y Elena siguen en el tajo de una manera u otra, y aquí explican muchas de las razones de su disolución.

Para empezar, ¿ha habido algún tipo de reacción ante el anuncio de la despedida del grupo?
- Nada por parte de los medios, aunque sí ha habido gente que nos ha escrito. De todas formas, como no lo hemos anunciado mucho, se ha difuminado bastante. Lo único que hicimos fue una entrevista con Jesús Ordovás en Radio 3.

¿Va a haber algún tipo de disco en directo, colección de éxitos, de caras B o concierto final?

- Eso habría que preguntárselo a nuestro sello, Elefant. Hay bastante material para editar un disco de rarezas, pero para eso habría que esperar unos cinco años o algo así. No es nuestra intención hacer nada de eso ahora.

¿De cuál de vuestros discos estáis más contentos?
- De todos. Cada uno tuvo su momento. Ahora mismo me gusta mucho el cuarto, En acción, que grabamos en Gales, justo porque consiguió lo que nosotros queríamos: sonar a años 60, y también por su estética. También me gusta igual el último, Días grises. Al principio no estábamos al tanto de muchas cosas y nos costaba plasmar lo que queríamos. Más adelante fue más fácil, lo cual tampoco significa que tuviera que ser mejor. Una cosa es tener libertad para equivocarte y otra distinta que te equivoques o no.

¿Quedasteis escarmentados del negocio musical?
- No, nuestra relación con los sellos siempre ha sido buena, tanto con Dro como con Elefant, el poco tiempo que estuvimos con ellos. Únicamente sucedió con DRO que planteamos alguna cosa y ellos no la veían demasiado claro y no la apoyaron, pero nada más. Lo que sí, nunca he sentido demasiado respeto por la prensa musical estatal. Y en cuanto a las radio-fórmulas, eso siempre ha sido pegarse contra un muro. Pero tampoco habría tenido sentido sacar otro disco, ya que habíamos llegado al tope de gente al que podíamos llegar.

¿Están los medios más o menos predispuestos al rock que cuando empezasteis?
- Ya ni me acuerdo. Cuando empezamos oía Radio 3, y en mi ciudad había conciertos cada semana y me lo pasaba bomba. Quería montar un grupo y no me planteaba si el negocio estaba mal o no. Y además he dejado el grupo para no tener que plantearme este tipo de cosas.

Siempre habéis estado ahí Alex y Elena. ¿Qué fueron aportando los músicos y con quién hubo mayor compenetración?
- Además de las secciones de metal que hemos tenido en algunos momentos, por el grupo han pasado tres bajistas y dos baterías. De esas cinco personas, el único que ha vivido el grupo igual que Elena y yo fue el primer bajista, Héctor, y el grupo lo montamos realmente él y yo. En las dos etapas que estuvo se implicó del todo, tomando decisiones, etc. Con el resto no ha habido problemas, pero no era el mismo grado de implicación.

¿Había ganas de establecerse en un sitio o hay mono de las giras y los viajes?
- No tengo nada de mono de nada. Sigo viendo conciertos y no me falta nada por no tocar. Eso ahora, que ya veremos lo que pasa en dos o tres años. Tampoco es que lo hayamos dejado porque nos quisiéramos establecer. Lo que sucede es que, poco a poco, vas cediendo parcelas de tu intimidad, vas haciendo pequeñas concesiones para conseguir cosas que no consigues, y te metes en una rueda que no te gusta. Además, me desagradaba estar continuamente en boca de la gente y que todo el mundo opinara de algo tan personal como era mi grupo. No me gustaba nada que hubiera críticas de nuestros discos y comentarios de nuestros conciertos, cuando era algo muy personal, así que pensé que sin tener un grupo pasaría más desapercibido.

Tenéis una tienda en León. ¿De qué es?
- Sí, tenemos una tienda de discos y ropa de segunda mano. Desde que decidimos dejar al grupo hasta que acabaron los conciertos que teníamos fijados pasó un tiempo en el que nos planteamos qué íbamos a hacer. Se nos ocurrió lo de la tienda porque nos gustan muchísimo los discos, el vinilo, aunque no lo vemos como un proyecto definitivo de vida. Por ahora, tampoco tenemos otros proyectos a largo plazo dentro de la música.

¿Que hay de seguir organizando la convención mod de León?
- No lo sé. El último año hubo una subvención muy potente de los entes públicos que lo convirtió en un festival. Ahora todo está en manos de los políticos. Si ellos quieren que se vuelva a hacer, se volverá a hacer. Seguimos organizando conciertos y trayendo a nuestros amigos. También organizamos fiestas y seguramente sacaremos en breve otro número de nuestro fanzine. Nos gusta estar en este mundo pero desde otra posición.

No hay ninguna intención de empezar un sello discográfico?
- Sí, pero para volver a pegarnos de leche contra los suplementos musicales de los periódicos nacionales no nos apetece nada. Y, por otra parte, la fama que teníamos de gente responsable era muy ganada, pero cierta. Elena y yo somos gente muy organizada, y tener que estar tratando con la mayoría de los músicos de este país, que llegan tarde a los sitios, no ensayan y no quieren trabajar, es una pérdida de tiempo. Otra de las razones por las que lo hemos dejado es porque no nos sentíamos nada identificados con los músicos de rock de este país, y se notaba mucho. Nosotros éramos de los que dejábamos el catering casi sin tocar, en vez de acabarnos la botella de whisky.

¿Cómo habéis visto la explosión independiente de los últimos años?
- Lo hemos seguido porque somos seguidores de la música, sobre todo de los grupos que nos gustan, y nosotros hemos traído a tocar a León a Los Planetas o Cecilia Ann. Pero lo que no vamos a hacer es meternos a nivel profesional, porque personalmente no nos aporta cosas que nos gusten. En el mundo de la música hay poca gente con categoría humana: tantos dueños de salas de conciertos y tíos que están en la radio o concejales que no se enteran de nada, gente de los sellos puestos por Ayuntamientos, los mismos músicos que ni compran discos ni oyen música... Estamos muy quemados de todo eso, aunque para nada de la música.

¿Entendéis la vuelta de grupos como Radio Futura, El último de la fila o El Aviador Dro?

- No, para nada.

Por último, ¿cuál sería el epílogo perfecto para Los Flechazos?

- Si alguien tiene que poner un epílogo, ése no voy a ser yo. Me lo he pasado muy bien, ha sido una forma muy buena de disfrutar de mi juventud y me alegro de que haya habido gente que haya disfrutado de nuestras canciones. Pero ahora, punto y final, y tengo derecho a callarme.


ezine Ultrasónica, http://ultrasonica.info/ ,de XAVIER VALIÑO 1998

miércoles, 9 de febrero de 2011

Barcelona Blues



"Engorroso trabajo el de presentar un disco de un grupo tan malo como BRIGHTON 64, el terror de los tímpanos de la Ciudad Condal. Yo confiaba en que, tras su inexplicablemente exitoso maxi-EP "Barcelona Blues", nadie se atrevería a publicarles nada hasta que los caracoles saltasen con pértiga.
Sin embargo, robando y engañando, han reunido el dinero suficiente para este segundo intento por alcanzar el estrellato musical. Los insensatos que sigan la carrera de Brighton 64, habrán observado que dos de sus miembros ya no están en el grupo, incapaces de soportar la vergüenza de pertenecer al mismo. Así la formación actual se reduce a los pérfidos hermanos Ricky y Albeto Brighton, miembros fundadores, y aun nuevo batería, Andrés. No es necesario decir que Andrés ni el productor Jorge Peribañez saben lo que les espera.
Perdí una apuesta y aquí estoy haciendo una sencilla reflexión sobre los dos temas del disco 'No volverán' y 'Deja de tocar a mi chica': son indudablemente las peores de su repertorio, no digan que no les advertí"

Joaquín Felipe
Octubre 1983

martes, 25 de enero de 2011

Las luces azules de Billy Larkin & the Delegates



Billy Larkin - órgano
Clifford Scott - Saxo y flauta
Hank Swarn - guitarra
Mel Brown - batería


" Las barreras del negocio discográfico se tambalean. Ya no existen las categorias musicales a las que todo músico debe aferrarse. Nos referimos a categorias como el rock and roll, el folk, el jazz, el country western, el rhythm and blues..pero los pesos pesados de cada división como Ramsey Lewis, Las Supremes, Jimmy Smith, Ray Charles, Bob Dylan o los Beatles se han encontrado con diferentes mercados solapados. Como la música de Dylan, que ha sido impactante para todos los campos relacionados con la música; o como Ramsey Lewis con un sonido que dista mucho del preferido por los habituales seguidores del Jazz. Billy Larkin and the Delegates han alcanzado todas las referencias de la música mediante un acercamiento tan fresco como distinguido.

Básicamente un trío de Jazz con un fuerte enfasis en el Blues, e inmediatamente han tenido un reconocimiento propio dentro de los círculos del Jazz, los entornos del R&B y la gente que prefiere bailar a escuchar música. Esta vez el grupo ha realizado su promesa, lo mejor está por llegar. Cuando Richard Bock y yo comenzamos a planear 'Blue Lights', se nos ocurriero que sería conveniente y natural incluir a Clifford Scott, un hombre reconocido dentro del sonido de la costa Oeste y lider de su propio grupo en L.A. Scotty aumenta las capacidades del grupo, añadiendo y embelleciendo las composiciones con su saxo tenor, saxo alto y flauta.



Como vosotros mismos podéis comprobar, Hank Swarn, el guitarrista del grupo es un hombre a tener en cuenta. Es raro que un músico tan jóven como Hank haya fundado un estilo tan directo y potente. Sus solos están continuamente bien ejecutados, y en cierto modo son la reminiscencia de un temprano Wes Montgomery. Para mi Hank Swarn será tan reconocido como Wes dentro de unos años.

La admiración de Mel Brown por Art Blakey es clara. Mel dirige duramente tocando uptempo y añade así el punto de inflexión en los blues y las baladas. Se le puede escuchar llevando el ritmo firme en 'Transfusion' por ejemplo. En su primer disco se puede comprobar, que Billy Larkin fue uno de los mejores y más dinámicos organistas de la escena, pero en 'Blue Lights' es capaz de estrechar e inventar aún mas. Escuchamos a un organista que es capaz de soltar ideas espontáneas y fluidas.
Billy Larkin, Hank Swarn y Mel Brown por si solos tienen mucho que decir, pero la cohesión del grupo viene después de tocar y viajar muchos años juntos. Esta unidad que es tristemente poco habitual en muchos grupos de Jazz es lo mejor de Billy Larkin and The Delegates.



Juntar a Clifford Scott con Billy Larkin y los Delegates suena bien en el papel pero suena mucho mejor en el disco. Cuando los cuatro músicos se juntaron en el estudio hubo un intercambio inmediato de ideas y una comunicación fluida que hizo de la sesión algo consistente e inspirador. Los Delegates y Clifford Scott aportan nuevos detalles a los standards como el que da título al album, el famoso 'Killer Joe' de Benny Golson nada tiene que envidiar al que hizo Art Farmer hace unos años, el conocido 'Dallas Blues' de Onzy Mathew, 'Transfusion' de Charles Lloyd y una de las composiciones mas bonitas de Quincy Jones, 'Quintaessence'.
También exploran los terrenos del Blues y cada composición toma un carácter nuevo. Blue Lights restablece el hecho de que Billy Larkin y los Delegates vinieron para quedarse y tienen aún mucho que decir, y además contiene una de las mejores grabaciones de Clifford Scott. "
Les Carter - KBCA Radio, Los Angeles

martes, 18 de enero de 2011

Realmodworld una de las webs imprescindibles

"Estimados Hermanos y Hermanas: Tras más de 25 años de activismo modernista ha llegado el momento de devolverle a esta escena una ínfima parte de lo que ella me ha dado (y no me refiero precisamente a resacas, vigilia y alguna que otra fractura)"

...Así comienza la carta abierta que Dani Llabrés a escrito para presentar esta nueva web, que a nuestra humilde manera manera de entender, se va a convertir en un referente dentro del movimiento, tanto para los que llevan en esto como Dani (sus 25 años... Bien aprovechados), como para cualquier chaval/a, que se acerca poco a poco a la "secta" y no tiene referentes, por fin ya hay uno, y lo mejor es que todos seguiremos aprendiendo.


Enhorabuena Dani por este trabajo y no dejéis de visitarla, porque nunca dejaremos de aprender, y es esto por lo que siempre nos hemos caracterizado... MODS, MODS MODS!!!!!!!

martes, 11 de enero de 2011

Lollipop Psicodélico

"Aquí está el debut del más nuevo y excitante grupo de los últimos 5 años. Los Blues Magoos representan la salida fuera de la música convencional de hoy. Miles de vosotros que los habéis visto actuar y todos aquellos que han echo este álbum posible, sabéis muy bien que los Blues Magoos son fundadores de una nueva revolución musical. Para aquellos que aún no han experimentado con 'sonidos psicodélicos', os invitamos a escuchar y formar parte de la re-creación. Blues Magoos comenzaron en el Night Owl Café de Greenwich Village y en poco tiempo han conquistado las mentes y la imaginación de los críticos, poetas, escritores, artistas, 'groupies', productores de discos, disk jockeys e incluso la Madison Avenue. Ellos continúan creciendo, sobre la tierra y 'underground'. Mientras tocaron en el Club Chessmate de Detroit,recientemente, acudieron unas 7000 personas en solo 12 días, lo que sorprende debido a la capacidad del club, que es de unas 300 personas. Los Magoos tienen una larga lista de conciertos, dos noches más en Detroit, una gira por Inglaterra y Japón que les mantendrá ocupados los próximos seis meses. Mientras tanto preparan un nuevo lp debido al éxito de este primer álbum. Lo han llamado 'Psychedelic Lollipop' porque después de probarlo querrás más,más y más de los increíbles Blues Magoos!"


miércoles, 29 de diciembre de 2010

Requiem por Reggie King

Hoy en DeVertigo queremos hacernos eco del artículo que Alberto Valle (The Boiler Club,Barcelona) ha realizado para la revista Ruta 66 porque parece
que no pasa el tiempo por los temas y composiciones de este seminal grupo del Londres más efervescente y es un merecido homenaje escrito tanto para Reggie King como para todos aquellos que de alguna manera hemos crecido y seguimos creciendo con su música



Reggie King y The Action,
Requiem por el amo y señor del Pop Soul

Escrito por Alberto Valle
Miércoles 01 de Diciembre de 2010 00:00



“De lo que estoy más orgulloso es de lo que grabé junto a Mighty Baby”. Esto me dijo una vez, durante una borrachuza conversación, Reggie King, el mítico cantante de los Action, ya por entonces en notable estado de decadencia física y no sólo. “Un momento” – pensé para mis adentros- “si, precisamente, Mighty Baby son los Action SIN ti!!!”. Lo pensé, pero me callé, porque –ya digo- el hombre no estaba muy fino. Me temo que estoy empezando esta casa por el tejado y que conviene hacer un repaso de la vida y milagros de este auténtico icono mod: Reginald King (n. 15/02/1945 - Londres), la voz soulera de ojos azules de la que hasta Paul Weller ha elogiado los méritos, poniéndole a la misma altura de Steve Marriott, o incluso en un plano superior: “De alguna forma, su rica y suave voz suena bastante más natural que la de Marriott”.

1,2,3, ACCIÓN!!

King era, en los 60, el cantante de una banda llamada The Action, que era el conjunto perfecto de Pop Soul de ojos azules, y que triunfaba con un sonido remarcablemente cool, basado en versiones de ese R&B y Soul que enloquecían a los Mods de la mano de Marvellettes, Wilson Pickett o Bob & Earl. A King y los suyos, Kiko Amat los describe como “los mejores fabricantes de Motown mod-esca de los 60’s”. Como buena banda Mod, The Action tuvieron un fandom muy fiel, hasta el punto de que llegaron a ser escoltados por un ejército de scooters a la entrada de Bournemouth ante una actuación incipiente, pero –a la vez- mucha mala suerte. Cuenta la leyenda que sus mismos fans, amantes obsesivos del secretismo, devotos de la exclusividad y la coolness subterránea, boicoteaban la promoción de esta banda que, a pesar de contar con George Martin como productor, no alcanzó ni un mísero número 1 en las listas de venta; a pesar de la indiscutible calidad del puñado de singles que llegó a publicar.

En 1967, su mala suerte siguió un inexorable curso. La banda –siguiendo la tendencia generalizada- pegó un giro musical y, ahora con barbas, melenas y bigotes crecidos, su enfoque se alejaba del Soul de ojos azules para proyectar su sonido en una dimensión a medio camino entre el Pop Psicodélico y el Hard Rock.

Ya con un repertorio sólido, se enfrascaron en la grabación de un disco, Rolled Gold, firme candidato a boccato di cardinale de la era dorada de la psicodelia británica si no hubiera sido por la súbita cancelación de su publicación. El disco, o –mejor dicho- las grabaciones de esas canciones maravillosas sin mayor producción que la que se pudo hacer en su breve momento pre-cierre del grifo, no verían la luz hasta 30 años después.



Tras tan sonado fracaso, y ante una progresiva diferenciación de caracteres, Reggie King abandona la banda, que se convierte primero en Azoth y, poco más tarde, en Mighty Baby. Entendámonos, King era un tío divertido y dicharachero que disfrutaba frecuentando clubes, escuchando boogie blues y dándole al morapio, mientras que los intereses del resto de la banda tiraban más hacia el Islam (religión a la que algunos de ellos acabaron catstevensescamente convirtiéndose), Gurdjeff y degustar tés asiáticos.


SEPARACIÓN Y CRUCE DE CAMINOS

A pesar de tan sonadas diferencias éticas y estéticas, el colegueo entre King y los componentes de su ex banda permaneció. Y, mientras éstos grababan sendos portentosos elepés como Mighty Baby, ya en una vena de rock y folk de alta densidad psicodélica y plagados, ambos, de exquisiteces varias; King se enfrascaba en el proceso de grabar su primer álbum en solitario. Horror Movie nunca recibió tal título, que se quedó en el más anodino Reg King, a pesar de que se respetó la portada pensada para el primer título con lo que la gente no entendía nada. El disco tuvo una cierta resonancia en EEUU, pero casi enseguida pasó a formar parte de esos discos legendarios. Sí, sí: esos de los que te pasas media juventud oyendo hablar y sólo unos pocos viejunos con pinta de bullshitting fabuladores aseveran haber escuchado alguna vez. Hasta que, claro, llega el día de su reedición y –más allá de constatar su existencia, lo cual no es poco- puedes escucharlo y valorarlo tú mismo.

Si hay algo que en Reg King se nota y mucho, es que los 60 ya habían terminado, al menos para su autor. Y no, no me refiero sólo a la década, que también (el disco es de 1971), sino a su espíritu: a ese halo entre desenfadado y alucinado; el mismo que, para entendernos, describe Joe Boyd en su imprescindible Blancas Bicicletas, en el que fecha los 60 entre finales de los 50 y principios de los 70.

Aquí se nota que todo eso ha terminado y ello queda plasmado en sonido que, pese a llegar a recuperar un par de piezas del malogrado Rolled Gold, resulta amargo, a momentos incluso lóbrego. Enrarecido. Como si una angustia se hubiera apoderado del alma de Reg King, consciente de que hay algo que no volverá. Pero algo más descubrí cuando la reedición de este rarísimo disco llegó a mis manos: En este elepé, los músicos que participan son –entre otros, como por ejemplo Brian Auger (quien, a pesar de todas las pruebas ‘en contra’, siempre negó participar en este disco)- sus ex compañeros de correrías, Mighty Baby.


“No estabas loco, Reggie amigo, es cierto que grabaste con los babys; y menuda obra maestra paristeis juntos, caramba!”. Eso me habría gustado decirle. Me gustaría decirselo ahora, de hecho. Pero supongo que ya es tarde.



ANONIMATO COMPULSIVO


Una tremenda caída por unas escaleras, acontecida en algún momento de los 70, dejó muy maltrecho a Reggie y le apartó de los escenarios para verle ir y venir por hospitales y centros de salud, la memoria maltrecha y los nexos cerebrales altamente dañados. Una vez recuperado, decidió olvidar su carrera discográfica a pesar de contar con fans de enjundia, tal y como él mismo reconocería en una de sus escasas charlas públicas en esa década: “Hace poco estaba yo en el Dingwalls viendo a Dr.Feelgood, ese nuevo grupo con su guitarrista demente de mirada fija, cuando de pronto Robert Plant se acercó a mi mesa acompañado por su mánager y su séquito y dijo: ‘Tú eres Reggie King! Siempre iba a verte. Erais los mejores’. Yo le podría haber dicho: ‘pues entonces invierte algo de dinero en mí’ pero nunca me rebajaría de esa manera. Siempre he sido demasiado vago para eso”.


VUELTA A LAS ESTANTERIAS DE DISCOS

En el imprescindible Something beginning with O, el autor Kevin Pearce –que dedica un extenso panegírico a los Action, explica una interesante anécdota: “A finales de los ochenta una madre fue al Erith College, en el sur de Londres, una escuela para adultos subvencionada por el gobierno, y allí se encontró con un señor extraño y pequeñito, un verdadero gentleman dandy del Swinging London, que argüía haber cantado con un grupo de joven. En su casa la madre mencionó a su familia que el señor se llamaba Reggie King. Su asombrado hijo le enseñó la portada de The Ultimate Action; ‘Dios mio, es él’, dijo. ‘El cabello, el traje, todo’. El auténtico Reggie King perfectamente conservado. La imagen, la voz, la figura. Podía no ser rico ni reconocido, pero había sido el mejor. Eso es lo que importa”.



The Ultimate Action fue la recopilación editada por el sello Edsel que rescató en 1980 a The Action del olvido, y en la que incluso participó Weller, firmando unas bonitas notas de contraportada donde se hablaba de todos los ingredientes mágicos: de soul de ojos azules, de chicos montados en scooters, de infinito amor hacia la Tamla Motown y de mandíbulas batientes en oscuros clubes donde se viste con traje tónic. Pero lo más importante, The Ultimate Action volvía a colocar en las estanterías de las tiendas de discos a The Action, y generaba una nueva legión de fans, enamorados de ese puñado de canciones y de la voz que las cantaba. A pesar de ello (y de la posterior edición, siempre por parte de Edsel, del material inédito de Azoth, eso sí: malintencionadamente firmada como The Action), King decidió seguir en el anonimato y no volver a subirse a un escenario. Aún así, la semilla estaba plantada, y toda una generación de mods y fans de los sesenta iban a hacer suyo un grupo que había existido incluso antes de que ellos nacieran.


PHIL COLLINS Y EL MERECIDO HOMENAJE

A mediados de los 90, King tenía, sin duda, el gusanillo. Tenía ganas de volver a cantar y así lo hacía de vez en cuando, acompañando en la sala de ensayos a un grupo de pop de su barrio llamado Dog. Tanto éstos, como la antes mencionada legión de mods y fans en general cosechados con el paso de los años, le rogaban que se animara, y volviera a subirse a los escenarios. Pero no había manera, aquello sólo parecía fruto de la primaria voluntad de matar a ese gusanillo: el de berrear un poco en la intimidad. Así siguió todo hasta que, en un esfuerzo conjunto, la organización 60s The New Untouchables y Phil Collins (sí, el mismo, quien nunca negó que “The Action siempre fueron mi banda favorita”) unieron fuerzas no sólo para reconducir a King sobre los escenarios, sino para hacerlo con su primera banda, The Action, junta de nuevo. Una vuelta al ruedo que fructificó en el rodaje de un vídeo (con première en un céntrico cine londinense incluida), en la exhumación de sus grabaciones para la BBC (que hasta incluyen una muy bizarra revisión del India de John Coltrane) y una serie de conciertos en que la ternura de volver a ver a un King emocionado sobre un escenario lograba eclipsar la tristeza de ver a aquel pobre hombre con poca voz, muchas arrugas y una aura de tristeza, de cosas que no volverán, orbitando alrededor de su enclenque figura.



EPÍLOGOS, MUERTES Y ÚLTIMAS CABALGATAS


A veces, cuando pienso en aquel concierto y aquella posterior conversación bizarra con King con la que empezaba estas breves líneas, me gusta pensar que él sabía que aquella reunión era algo así como su última cabalgata. Y que en todo momento era consciente de que aquello no podía durar muchísimo más. Que, en fin, era como decir, me voy en dos telediarios, pero lo haré con un bonito traje puesto, cantando a Marvin Gaye y explicando anécdotas a los más jóvenes de las que ni siquiera yo me acuerdo bien. El 15 de enero de este mismo año, Mike “Ace” Evans, bajista de la banda, nos dejaba. Este pasado 8 de octubre le seguía King. Con ellos, se van dos piezas claves para entender el Pop anglosajón de los 60. Con ellos se van centenares de buenos recuerdos, pasados en habitaciones solitarias, inundadas por su música, o en clubes con pistas de baile a rebosar mientras las siete pulgas de un sencillo liberan, aguja mediante, toda la potencia vocal con la que King fue capaz de desgañitarse bajo órdenes de George Martin.

Sé que suena tópico, pero es verdad: ellos se han ido,
pero siempre nos quedará la acción.

ALBERTO VALLE